Jordi Curto Milà

Nace en el Barrio de Gracia de Barcelona en 1947. Hijo de una familia trabajadora, pasa en el barrio su niñez y cursa los primeros estudios. La actividad de la madre como profesora de música y el legado intelectual de su bisabuelo, editor y pedagogo, despiertan desde muy pequeño su interés por las artes plásticas.

En 1962, durante el bachillerato, se inscribe en la academia del profesor Joan Rossell donde, durante tres años, aprende técnica de dibujo y pintura. En 1965 inicia un periodo de diez años de formación autodidacta en teoría del arte, que alterna con la actividad de pintor, el magisterio del dibujo y el estudio de diferentes disciplinas universitarias, principalmente la matemática y la historia del pensamiento moderno. En 1975 obtiene el título de Arquitecto Urbanista, actividad profesional que en adelante ejercerá.

En 1978 inicia su actividad docente universitaria con una plaza de Profesor de Proyectos en la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Industriales de Barcelona y en 1981 ingresa, también como Profesor de Proyectos, en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura del Vallès.

Hasta 1983 combinará el ejercicio de la profesión de arquitecto con la enseñanza, los trabajos de investigación sobre metodología de proyectos y la actividad de pintor.

Este mismo año es invitado por el gobierno italiano en la Región Véneta y el Friuli, en un viaje de estudios sobre el trabajo cooperativo que le da la oportunidad de aproximarse a la obra de algunos de los mejores artistas locales del momento: Peter Scremin, Giorgio Scarato, Boris Broto y Francesco Faccio entre otros.

El interés que le despierta el pensamiento y la metodología de trabajo de estos venecianos, hace que proponga un seminario conjunto, para reunir y contrastar ideas, con un grupo de pintores catalanes entre los que se encuentran Pep Camps, Joan Descarga, Joan Romo y Francesc Viladot.

Estos encuentros culminan con la presentación de la muestra titulada “Pintores de la Barcelona Artificial” en la bienal de arte de Venecia de 1986, en la que, conjuntamente con el poeta y pintor veneciano Boris Broto, actúa de comisario.

A raíz de este acontecimiento, intensifica su actividad de investigación pictórica y el estudio de la teoría del color en la representación plana, y lo alterna con el trabajo de arquitecto y con viajes de estudio en Nueva York, París y Milán.

En 1995 se instala en su taller del Alt Empordà, donde actualmente reside, ejerce su actividad profesional y trabaja en el estudio del color y del paisaje.